El viaje de retorno

por Natalie Harker

Este relato está basado en la entrevista a Nagendra, guía de ruedas medicinales de ayahuasca, a Nilda Grzesko, docente adscripta de la Cátedra de la Asociación Médica Homeopática Argentina (AMHA) y en la lectura e investigación de las experiencias y estudios sobre el chamanismo del antropólogo Carlos Castaneda.

No estaba segura de lo que me había llevado a ese lugar. Una pacífica y gran casona de luz tenue en la provincia de Buenos Aires, en donde se haría la rueda medicinal. No padecía ningún dolor concreto, ni tampoco estaba viviendo mayor calamidad, pero dentro de mí sentía una rara inconformidad, esa necesidad universal de encontrar el verdadero bienestar. Estaba allí en busca de algo diferente, de aquel conocimiento que me permitiese construir mí propia verdad.

Al llegar me recibió Nagendra, guía de sanaciones medicinales de ayahuasca, planta con la que trabaja hace 17 años. Al presentarnos, una intriga miedosa me hizo querer regresar, pero continúe. Subí al segundo piso del lugar, muchos más esperaban sentados en un espacio circular que antes era ocupado por pocos, y al que hoy concurren hasta 200 personas por noche. Me uní al círculo y entonces, entró el guía. Al reconocer su presencia urbana lo primero que pensé fue ¿Y dónde está el chamán?

Me di cuenta que aunque estaba dispuesta a descubrir y encontrar, traía determinado en mi mente un modelo de esta experiencia, y sin que nada hubiera ocurrido, empecé a cambiar. Sin embargo, este temor tiene cimientos. En los últimos años, el aumento del ‘consumo urbano’ de esta planta ha dado lugar a oportunistas que sólo quieren lucrar. Cuenta Nagendra que 15 años atrás eran sólo 3 personas las que servían la planta en Buenos Aires, hoy son cientos.

Así como en Bogotá, Colombia, donde se han llegado a calcular unos 80 rituales urbanos de ayahuasca por fin de semana, a los que asisten nacionales y extranjeros. Los ‘taitas’ del lugar, como se les conoce a los chamanes, no comparten algunas formas irresponsables de llevar esta experiencia de la selva a la ciudad, y hacen un llamado al cuidado con quienes hoy han convertido estas ‘tomas’ en un negocio. Lo que aplica a cualquier práctica curativa.

De acuerdo a las indicaciones de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), la ayahuasca - de uso milenario entre pueblos indígenas sudamericanos– no debe ser considerada como una vía de elaboración de dimetiltriptamina (DMT), substancia que se produce de forma natural en la mayoría de seres vivos, incluyendo los humanos, por esto, aunque en su estado natural no es ilegal, su elaboración sintética está prohibida.

La ayahuasca es una medicina, que actúa a nivel físico, emocional, mental, espiritual y situacional. Según relata Arnaldo Quispe (psicólogo e Inka Teqse Paqo Takiruna) en su artículo Medicina de la Apertura Dimensional, es una planta que una vez ingerida permite la apertura del canal del inconsciente, para entrar en juego con factores que no responden a un orden lógico. La mente emocional se libera, abandona el cuerpo y conecta con la esencia de los elementos. “Darse cuenta de un mundo en donde no hay sentido, es darle sentido a un mundo donde uno no se da cuenta.”

Una previa investigación me permitió asegurarme del conocimiento de mi guía, aunque este no fuera un chamán. Si bien, desde la tradición, cada técnica lleva consigo un ‘ritual’, para Nagendra el foco de esta experiencia, más allá de su componente cultural, es su tinte terapéutico, que trasciende a un contexto selvático. Para el, estos elementos son válidos aunque accesorios, pues lo esencial es el ejercicio de hacerse cargo de uno mismo. “No venimos a transferirle el poder al chamán, sino que juntos vamos a activar el trabajo de auto-cura”, afirmó.

La rueda comenzó, y como si todo conspirara fui la primera en pasar a tomar la ayahuasca, una preparación de origen amazónico producto de la cocción de varias plantas sagradas, y a la que yo conocía como yagé debido a su nombre en lengua originaria. Tome el primer sorbo de lo que pensaba como un brebaje espeso, nauseabundo y de sabor desagradable. Pero al tocar mi boca, una agradable sensación embargo mi lengua, y de nuevo esta experiencia tumbó al piso mis preconcebidas ideas.

En medio de esta contradicción vino a mi mente Don Juan Matus, el nombrado indio yaqui protagonista de las conocidas exploraciones del antropólogo Carlos Castaneda, quien afirma que el conocimiento es sentir. Y como si pudiera escucharlo aunque solo haya leído sobre él, recordé una de sus frases que decía “Debes sentirlo todo; de otra manera el mundo pierde su sentido (…) te aferras a tus razones aunque no te den nada; quieres seguir siendo el mismo aún a costa de tu bienestar”

Pero esto es justo lo que no quería, y entonces me bote a sentir. Disfrute este trago intenso de color verde oscuro, de sabor fuerte casi como un añejo y selecto licor, el que sin ningún problema resbale por mi garganta hasta mi interior. Aunque este fondo blanco me resulto agradable, mis ansias casi se desbordaban, y regrese a mi lugar con los ojos llenos de agua, en una temerosa emoción que no tenía vuelta atrás.

Me relajé y esperé tranquila la degustación de quienes me acompañaban, mientras repasaba en mi mente los consejos que nos había dado Nagendra para este viaje. “Hay que permitirse ver”, “el proceso de cura es en sí la sanación constante”, “la cura acontece todo el tiempo”, “el momento en que pierdo la conciencia actuó por pulsión”, “mantenerse sano es estar conectado con el plano más sutil”… Estaba empezando a sentir cierta claridad.

Sin darme cuenta en dos pensamientos más mi cuerpo estaba enrarecido, sentí que algo fuera de mí sujetaba mi cara y me llevaba a quedar totalmente tendida en el suelo. Lo podría definir como un leve hormigueo y entumecimiento, pero ahora entiendo que no todo tiene una explicación física. No podría hablar de todas las ideas que sentí, pero fue en aquel momento de emoción en el que quise llorar, cuando me di cuenta que mis lágrimas hace mucho ya habían brotado.

Sentí todas mis partes, sentí a mi cuerpo casi como otra entidad, estaba siendo consciente, como muy pocas veces lo fui, de todo lo que me compone, y fui feliz. Siempre me interesó un bienestar abarcativo, por esto mi predilección de años atrás por la medicina homeopática. En ese camino recuerdo que conocí a Nilda Grezco, de la Asociación Médica Homeopática Argentina, y quien me hablaba sobre esta medicina que siempre vio más allá del cuerpo físico, para también sanar la emoción, el espíritu y el determinante contexto.

Y es que guardando diferencias con la ayahuasca, la homeopatía también otorga ese poder de auto-sanarse, en un proceso en el que según Nilda el medicamento estimula nuestra energía para que desde nosotros se genere dicha sanación. Para ella, estas son curas que van mucho más allá de lo visible, y en las que el medicamento no es el que sana, si no la energía que este activa en nosotros. Muy contrario a la medicina tradicional, la cual no sólo nos ha suprimido nuestra capacidad de sanarnos, sino que además, tiende a centrar su atención solo en el plano físico y material.

El guía pasó ofreciéndonos un sorbo más, y aún esta nueva realidad, todo era lucido y claro. No puedo dejar de pensar de nuevo en Juan Matus y casi puedo verlo, recuerdo que fue descrito como un hombre moreno, de pelo blanco y corto, cabeza redonda y arrugas sabias y pronunciadas, con una mediana estatura fuerte e imponente, y así se presentó en mi viaje. Para el las alucinaciones y visiones no son estados alterados de conciencia, sino que son realidades específicas, que aunque no nos son comunes, hacen parte de nuestra vida cotidiana.

Me di cuenta que esta realidad de la que habla no sólo le pertenece a mi persona, y pensar que todo este tiempo estuve centrada solo en mí… Y es que entre múltiples visiones, entre tantos mundos y personas, durante esta experiencia siempre tuve un fondo fijo, un universo mayor del que hacemos parte, un bienestar que es del todo y de todos, una sanación que por ende no puede ser limitada a mi cura individual. Desperté esta conexión que Nagendra adjudica a la ayahuasca, entre mis células y todas las demás, mi capacidad de sentirme como parte y sanarme sin delegarle a alguien más.

Eso hizo la planta en mí, como le sucedió a Castaneda en sus encuentro con el peyote, los hongos y el toloache, la ayahuasca me permitió descomponer aquellas ‘certezas’ compartidas que defendemos y entendemos como “sentido común”, para dar paso a una perspectiva del mundo propia, que no es definitiva, pero que termina dando importancia a nuestra función básica de transformadores de energía. Ahora soy consciente de otros planos que hacen parte de mí, y ahora si puedo pensar en sanar mi enfermedad.

Esta experiencia abrió en mi otras posibilidades de bienestar, de cura y de entendimiento de la enfermedad, como ocurre con el 55% de la población chilena, que hoy acude a la medicina no convencional, que más que alternativa o complementaria es sencillamente otra medicina, así lo aprendí de Nilda. Una enfermedad radica en mi forma de transformar la energía, y se presenta cuando esta energía se desequilibra y se pierde en su proceso de trasformación. Como decía Nagendra: “Ahora no solo se dónde me duele sino que también puedo saber qué siento”

Al despertar de esta experiencia en la mañana siguiente todo tenía un brillo especial, me di cuenta que lo importante al retomar estos ‘antiguos nuevos caminos’ es poder integrarlos a nuestra verdad, donde el proceso de constante sanación es propio, y en el que solo nuestro interés y ganas de conocernos serán los que nos muestren el camino del bienestar. Ese día algo nuevo ocurrió en mí, para mostrarme que la enfermedad es ese llamado a continuar la evolución, una evolución que trasciende mi cuerpo físico, y que se hace continua y eterna.

COLOMBIA: Para obtener información sobre tomas medicinales de ayahuasca (yagé) se pueden consultar las siguientes organizaciones indígenas: La Organización Nacional Indígena (Onic) en www.onic.org.co y la Unión de Médicos Yageceros de la Amazonia Colombiana (Umiyac), con sede en Mocoa (Putumayo) http://umiyac.blogspot.com.co/ Las Entidades Promotoras de Salud (EPS) deben presentar tratamientos alternativos en caso de ineficacia del tratamiento tradicional, o en caso contrario cumplir con la prescripción de dichos tratamientos alternativos. Para mayor información se puede consultar en el Ministerio de Salud y Protección social en www.minsalud.gov.co

ARGENTINA: Para obtener información sobre profesionales y tratamientos de medicina homeopática en la Asociación Médica Homeopática Argentina (AMHA) en www.amha.org.ar/ Para información sobre medicina naturista, está la Asociación Argentina de Médicos Naturistas (AAMENAT) en http://www.aamenat.org.ar/y en cualquier caso, en el Ministerio de Salud de la Nación en www.msal.gob.ar

CHILE: Para información sobre tratamientos de acupuntura y profesionales que lo practican consultar la lista oficial de acupunturistas acreditados en Chile en la web del Ministerio de Salud web.minsal.cl/ o en el link

BOLIVIA: Para obtener información sobre cualquier tipo de medicina tradicional ancestral y quienes la practican (médicas y médicos tradicionales ancestrales, guías espirituales de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y afrobolivianos, parteras y parteros tradicionales, naturistas tradicionales) consultar el Registro Único de la Medicina Tradicional Ancestral Boliviana RUMETRAB del Ministerio de Salud y Deportes www.minsalud.gob.bo/ o en la Dirección de Medicina tradicional e interculturalidad al 2124800.

NICARAGUA: Para consultar sobre la veracidad de tratamientos alternativos dirigirse al Ministerio de Salud MINSA www.minsa.gob.ni/ o en el Instituto Nacional de Medicina Natural y Terapias Complementarias con sede en Managua.

URUGUAY: Para información sobre profesionales que practiquen la medicina homeopática consultar en la Asociación de Medicina Homeopática de Uruguay www.amhu.edu.uy/ o en su guía de profesionales en www.amhu.edu.uy/guia.html

VENEZUELA: Para obtener información sobre medicina tradicional y complementaria dirigirse a la Federación Venezolana de Medicinas Tradicionales y Terapias Complementarias FEVEMETTEC en www.fevemettec.com o en el Ministerio de Poder Popular para la Salud MPPS www.mpps.gob.ve/