Un Color Manzana



El realismo mágico empapa la tinta de este libro de micro cuentos escrito por Aida. En esta edición, sus primeras letras a modo de “cuasi prólogo” un viaje por los pigmentos internos de la manzana…

Cuasi prólogo

Ni verde, roja o una mezcla de ambos. La manzana cambia de color y a veces es mentirosa. Tiene un aspecto maduro, pero por dentro puede estar perfectamente podrida, sólo que sabe simularlo bien. Su cuerpo está lleno de manchas, partes blandas y podridas. Cree ser linda, sabrosa, tiene fe en sí misma.

A veces se siente sola, la verdad es que siempre se siente sola. Nadie la ve, pero llora. Se tapa con las hojas, trata de darse vuelta con el viento y no provoca ni un mínimo sollozo. Eso sí, nadie sabe cómo lo hace. Las frutas no lagrimean ¿o si?

Su ambiente; un sol que radia una luz energética sobre el campo, nada más. Nadie ha sacado aún a la manzana. Aún no se ha encontrado con alguien que se haya percatado de su existencia. Sufre, quiere soltarse y caer. Ser reconocida, encantar con algunos dotes que aún nadie conoce.

Es que casi nadie sabe que las manzanas son acreedoras de cosas especiales. Son inteligentes, hablan de hipocresía y critican a la humanidad por el odio efervescente que perciben en la gente. Saben de un rumor; en cualquier momento el planeta explotará y lo hará junto con ellas. Por ahora, sólo tratan de arreglar el mundo con sus versos de libertad y paz.

Esta manzana tiene su propia ideología de vida. Siempre ha querido ser libre. No puede estar mucho tiempo en un solo lugar, tiene que aprovechar cada instante de su corta vida. Por lo mismo, lleva al extremo todas sus etapas. Ella se siente grande, aunque a veces lo duda. Todo le causa sensibilidad y cree que eso podría jugarle en contra.

A ratos se desespera de la normalidad cotidiana. La verdad es que eso le aburre. Quiere realizar cosas importantes en su vida. Muchas cosas y no sabe cómo. Le asusta darse cuenta de que el tiempo pasa rápido. Quiere hacer todo a su debido tiempo, pero la ambición a veces le juega en contra y se desordena.

Es justo en ese instante cuando pierde seguridad y se somete a lo incierto de su nada próspero futuro. Sabe que en algún momento tendrá que partir hacia a algún lado, el problema es que nadie sabe dónde ni con quien. Por ahora, está sola y tiene muy presente que morirá sola también. Perfecta para construir lazos fuertes con quien se le aparezca. Sabe cómo querer y ser bien querida, aunque a veces esa ligera ingenuidad le juega en contra, muy en contra.

Atrae y desatrae. Inspira y genera odio, envidia. Lo ha sentido, percibido, instaurado en los demás, pero le da lo mismo. La manzana es ligera, sana, pero puede caer pesada a veces. Aún así, lo evade y prefiere sentirse bien siendo cómo es. Aunque siendo mentirosa, nadie sabe si realmente le importa lo que digan los demás.

Nunca quiso ser uva, plátano, sandía o durazno. Tampoco quería otro sabor. Ella siempre se identificó con su propio fruto y árbol. Aunque a veces se le haga eterno el espacio donde está, se aburra y quiera arrancar desesperadamente hacia otro lado, pero consciente de lo que pueda venir a futuro, a pesar de que a veces pensar tanto en lo que viene, no le hace bien.

Las otras frutas parecen no tener vida. Son fomes, achacadas, tristes. Nadie sabe qué es lo que pasa por sus mentes. Si es que tienen mentes. Esto de que la manzana pueda pensar y tengo claridad absoluta de las cosas, puede ser perfectamente una mentira de ella misma. Le gusta aparentar situaciones. Son chismes piadosos, ella sólo quiere imaginar y que otros también ocupen su imaginación.

Y eso le sirve de mucho. En sus tiempos libres, suele echar a andar su mente. Incluso, cuando duerme, no para de pensar en situaciones, lugares, olores, personas. No descansa, siempre está pendiente de su entorno. Si algo rescata de lo que pasa a su alrededor, suele guardarlo en su cabeza y recordarlo después, cuando en plena armonía, revive esos instantes y los analiza.

Sabe de gajos dulces, pero se ha topado con partes agrias. Esas son las que les ha costado aceptar. Llora, patalea, grita y sale adelante. Es la única forma de despejar el camino para poder auto guiarse y domarse nuevamente. Pobre manzana, pobre, no sabe de su origen, de sus raíces. La verdad es que prefiere que esa parte de su vida en blanco. Hay momentos que simplemente quiere desconocer para no tener que reconocerlos si es que llega a toparse con ellos.

Indecisa. Sí, bastante indecisa. Cuesta tomar un solo camino. Prefiere los dos. Aunque sea complicado y necesite de mucho esfuerzo. El tema es que puede rescatar situaciones que luego no se repetirán. No quiere perderse nada. Para ella, las cosas tienen un lugar y momento determinado en la vida. Pasan y se van. Quiere plasmar todo en su memoria, absolutamente todo lo que ve, escucha, percibe y toca ¿Acaso creían que las manzanas no tienen sentidos?

Ese color difuso, con variaciones visibles, poco concreto y ni siquiera bonito, es parte de su historia. Claro ejemplo de su personalidad, de su apariencia también, pero más de esa personalidad que quiere registrar en todos lados. Personas, lugares, objetos, plantas, animales, lo que sea con tal de dejar una huella.

La verdad es que no importa mucho que sea del gusto de todos. La manzana no es apetecible frente a todos. Algunos la desprecian. Otros la mastican y no la tragan. Causa acidez, malestar estomacal, mala digestión. Como puede provocar interés, gusto y ser cautelosamente devorada.

Lo cierto es que, si es necesario hacer referencias relevantes sobre la manzana. Sólo es posible encontrarlas en ella misma. Simplemente, no se identifica con nadie, no tiene un sentido común de las cosas y tampoco quiere estar dentro del montón. Ella es única. Creerse le hace bien.

Todo confluye en Color Manzana o el color de la manzana, en fin. Una tonalidad dispersa, incompleta, variable. Mucho de todo y poco de nada. Irreverentes páginas que desesperadamente pedían llenarse de micro cuentos histéricos por ser leídos. Al igual que esto. Partió siendo cuento, se transformó, tomó otro camino y terminó siendo una fusión de estilos, colores y del más puro bla, bla.

Su origen, nadie lo sabe. Al igual que la manzana, sólo es. Aunque es posible que provengan desde donde las palabras aún no se consideraban como dueñas de las cosas, de los objetos. De un espacio vacío, imaginario y exquisito al degustar, al igual que el fruto que hoy represento. He aquí, parte de una metáfora descriptiva. Mi propia metáfora; un cuasi prólogo y puro cuento.