La libertad empieza en nuestra carcel mental

Por: Natalie Harker

La principal represión de la que es objeto el ser humano es la que su propia razón ejerce sobre él. Pareciera entonces que literalmente 'perder la razón' más que un estado de demencia, es una liberación de las barreras de la mente.

Si bien, la locura es un estado mental donde se da rienda suelta a muchas sensaciones espontáneas reprimidas, lo que al final se libera es el talento genuino que por lo general contiene la razón. Ya desde Van Gogh, la relación entre genialidad y locura se hizo evidente. Muchos creen que fue justamente su estado esquizofrénico y demencial el que lo llevó a sus grandes expresiones artísticas. Y aunque es muy probable que lo haya liberado de muchas fronteras mentales, lo cierto es que su genialidad fue previa a la agudización de su locura al final de su vida.

Una locura 'artificial' también fue vista como posibilidad de explosiones creativas y artísticas. El mejor ejemplo de esto es el uso de la absenta en la Francia del Siglo XIX, los reconocidos poetas malditos y hasta el mismo Van Gogh fueron grandes consumidores de esta “hada verde”. La búsqueda de estados mentales liberados se inducian con el fin de desatar la mente de la razón.



La relación entre la razón y la creatividad fue incluso un movimiento artístico surgido en Francia al rededor de los años 50, que incluyó a personas con 'desequilibrios' mentales o sociales y veteranos de guerra. Con muestras ajenas y alejadas del arte convencional, los trabajos de esta corriente llamada “art brut” resaltan la virtud de la liberación de los estados mentales considerados 'anormales' socialmente.



Esta liberación mental desarrollada dentro de la locura también estuvo asociada con la gran corriente del surrealismo o realismo mágico, que permite dar voladas a la mente que dentro de la razón nunca llegarían a permitirse. En este movimiento artístico el significado es la obra en si misma, no lo que esta quiera transmitir.

Para no ir más lejos, hoy en la ciudad de Buenos Aires existe otro ejemplo. Haciendo frente a su posible desaparición, el centro cultural del Hospital de salud mental Jose T. Borda, en el cual han dejado su obra decenas de artistas, se convierte en un marco terapéutico y de sociabilización y un espacio de libre expresión desarrollado dentro de la libertad de la locura.

En rasgos generales lo que produce la locura es barrer con las represiones mentales, derrumbar todo aquello que nos hace vivir en un continuo control de nuestros pensamientos y actos, el individuo entonces se libera desde su estado mental. Este hecho es el que hace asociar a la locura con la idea de genialidad, pero realmente el que se inspira es el que previamente es creativo y talentoso. En sí misma la locura no desata la genialidad, pero lo que si es cierto, es que la razón muchas veces la reprime.

Entrevistado: Dr. Daniel Camarero, Director médico del centro cultural del Hospital Jose T. Borda.
Fotografias: Centro Cultural Hospital Borda - Sebastian Vasquez